Implante coclear en otoesclerosis avanzada: claves para planificar una cirugía compleja

La experiencia del Dr. Gonzalo Corvera destaca el valor de las imágenes preoperatorias, la selección individualizada del electrodo y el seguimiento de la estimulación facial en pacientes con otoesclerosis, fibrosis y antecedentes de meningitis.

Una cóclea anatómicamente compleja no implica que la rehabilitación con implante coclear esté fuera de alcance. En muchas ocasiones, significa que la cirugía exige una lectura más cuidadosa de las imágenes, una estrategia de acceso bien definida y una elección del electrodo coherente con el estado real del oído interno.

En su entrevista, el Dr. Gonzalo Corvera señala que los casos más desafiantes de inserción no siempre corresponden a malformaciones congénitas. Con frecuencia aparecen en enfermedades adquiridas, como la fibrosis posterior a laberintitis o meningitis y la otoesclerosis avanzada. El punto de partida, entonces, no es clasificar a estos pacientes como imposibles, sino comprender qué transforma cada enfermedad y cómo anticipar sus consecuencias.

Cuando la dificultad aparece después: fibrosis, osificación y otoesclerosis

Las alteraciones adquiridas del oído interno pueden modificar de manera significativa el espacio disponible para introducir un electrodo. Después de una meningitis o una laberintitis, la inflamación puede progresar hacia fibrosis y, en determinados casos, hacia osificación. En la otoesclerosis avanzada, el remodelado patológico de la cápsula ótica puede comprometer regiones relevantes de la cóclea y alterar la transmisión de la corriente eléctrica. Estas situaciones comparten la necesidad de una planificación individualizada, pero no representan el mismo problema anatómico. Una cóclea parcialmente fibrosada plantea desafíos distintos de una otoesclerosis con luz aparentemente permeable. Incluso cuando el electrodo puede introducirse por completo, sigue siendo importante valorar si la trayectoria, la posición y el entorno óseo son los más adecuados para el funcionamiento posterior. Una revisión sistemática que reunió 68 estudios sobre implantación coclear en otoesclerosis encontró resultados auditivos generalmente favorables, aunque también relacionó la mayor gravedad radiológica con un aumento de la complejidad quirúrgica y posoperatoria. El mensaje clínico es doble: existe una oportunidad terapéutica importante, pero no debe subestimarse el valor de la evaluación preoperatoria.[1]

La imagen preoperatoria no confirma solo permeabilidad: define la estrategia

Para el Dr. Corvera, los estudios de imagen son fundamentales porque permiten estimar el alcance de la enfermedad y elegir el tipo de electrodo que puede responder mejor a cada anatomía. La pregunta no se limita a si existe un conducto visible; también incluye dónde se encuentra la alteración, qué segmento está comprometido y cómo podría afectar la aproximación quirúrgica. Según la indicación clínica, la tomografía computarizada de alta resolución permite valorar el hueso temporal, la cápsula ótica, la vuelta basal, la ventana redonda y su relación con estructuras vecinas. La resonancia magnética puede aportar información complementaria sobre el contenido líquido de los espacios cocleares y ayudar a identificar cambios tempranos compatibles con fibrosis. La selección de uno u otro estudio, o su combinación, depende del contexto clínico y del criterio del equipo tratante. En la pérdida auditiva posterior a meningitis, una revisión sistemática encontró mejores resultados asociados con menor tiempo hasta la implantación y ausencia de osificación. Otros protocolos de evaluación subrayan la importancia de detectar y seguir precozmente estos cambios para evitar que la progresión anatómica reduzca las opciones quirúrgicas.[2][3] En otoesclerosis, además, la extensión radiológica puede relacionarse con la estimulación no deseada del nervio facial. En una cohorte de pacientes con otoesclerosis avanzada, los casos con estimulación facial presentaron con mayor frecuencia enfermedad radiológica grave. En consecuencia, una imagen aparentemente intimidante no determina por sí sola un mal resultado, pero sí obliga a formular un plan más detallado.[4]

Otoesclerosis avanzada: resultados favorables con riesgos que deben anticiparse

La literatura disponible respalda el implante coclear como una alternativa efectiva para pacientes seleccionados con otoesclerosis avanzada. En una revisión sistemática y metaanálisis de 27 estudios, la implantación mejoró el reconocimiento del habla, 9 de los 10 estudios que compararon resultados pre y postimplantación reportaron mejoras significativas, sin observarse deterioro de la discriminación del habla, mientras que la frecuencia agrupada de estimulación facial fue del 18 % y la de inserción parcial del 10 %.[5]

Es importante interpretar estas cifras correctamente. Corresponden a poblaciones, dispositivos y técnicas heterogéneos; no describen el desempeño de un electrodo específico ni predicen el resultado de una persona determinada. Su utilidad consiste en recordar que la mayoría de los pacientes puede obtener beneficio auditivo, mientras un subgrupo requiere estrategias adicionales para abordar inserciones difíciles o estimulación no auditiva.

La preocupación por el nervio facial tiene una explicación biológica plausible. Un estudio histopatológico encontró que los focos otoescleróticos pueden involucrar la zona coclear próxima al canal facial y modificar las rutas por las que se propaga la corriente. En esa pequeña serie, la estimulación facial apareció en algunos casos con electrodos rectos y no se observó en los pocos casos con electrodos perimodiolares; el tamaño de la muestra impide convertir esta observación en una garantía general.[6]

Por esta razón, el Dr. Corvera considera valioso el posicionamiento perimodiolar cuando la anatomía lo permite. El razonamiento es acercar la estimulación a las estructuras neurales objetivo y reducir, potencialmente, una dispersión eléctrica desfavorable. Sin embargo, la evidencia clínica no es uniforme: una cohorte de 91 oídos con otoesclerosis avanzada no encontró un efecto independiente significativo del tipo de electrodo sobre la estimulación facial, mientras que la gravedad radiológica sí mostró una asociación relevante.[4]

La conclusión equilibrada no es descartar los electrodos perimodiolares ni presentarlos como una solución infalible. Es comprender que la elección del electrodo forma parte de una estrategia más amplia que incluye la anatomía, la extensión de la enfermedad, la técnica de inserción y la programación posterior.

Contour Advance o Slim Modiolar: elegir según la anatomía, no por una regla fija

La experiencia descrita por el Dr. Corvera diferencia dos familias de electrodos perimodiolares de Cochlear™. Los modelos de la serie Profile™ CI512 y de la serie Profile™ Plus CI612 corresponden al diseño Contour Advance, mientras que la serie Profile™ CI532 y la serie Profile™ Plus CI632 pertenecen a la familia Slim Modiolar. La selección entre ellos debe responder al grado de compromiso anatómico, la estrategia quirúrgica y la compatibilidad clínica de cada dispositivo*. 

Contour Advance utiliza un electrodo precurvado con estilete y una técnica de avance específica. Sus dimensiones y su mecanismo de inserción pueden resultar pertinentes cuando el cirujano considera que determinada anatomía o un trayecto alterado requieren las características de este diseño. La ficha técnica oficial establece sus indicaciones de abordaje y describe una longitud intracoclear de 19,2 mm, 22 contactos y un diámetro basal de 0,8 mm.[7]

Slim Modiolar presenta un diseño perimodiolar delgado con sistema de inserción mediante vaina. La ficha técnica oficial describe una dimensión basal aproximada de 0,475 × 0,5 mm, una longitud intracoclear de 18.4 mm y 22 contactos y opciones de acceso que incluyen ventana redonda, ventana redonda ampliada o cocleostomía cuando están indicadas. En una cóclea permeable y anatómicamente compatible, estas características pueden formar parte de una estrategia de inserción cuidadosa.[8]

Las diferencias de calibre y mecanismo no constituyen una clasificación automática entre casos fáciles y difíciles. Tampoco autorizan a forzar un electrodo ante una resistencia inesperada. El Dr. Corvera plantea, más bien, una lógica de adecuación: estudiar el grado de afectación, reconocer las opciones disponibles y seleccionar el electrodo que mejor se adapte a la anatomía y a las instrucciones de uso.

La inserción completa es una meta clínica; su posibilidad siempre es individual

La otoesclerosis puede generar una paradoja quirúrgica: permitir una inserción aparentemente completa y, al mismo tiempo, dificultar la certeza sobre el trayecto seguido o el comportamiento eléctrico posterior. Esto explica por qué la cirugía debe desarrollarse con delicadeza y con una evaluación permanente del contexto anatómico.

Una planificación rigurosa permite anticipar alternativas de abordaje, valorar la necesidad de estrategias complementarias y reducir improvisaciones. Durante la intervención, la observación del cirujano y las verificaciones intraoperatorias disponibles pueden aportar información útil, sin sustituir el juicio clínico ni prometer ausencia de complicaciones.

Corvera comparte una experiencia personal alentadora: en los pacientes con otoesclerosis que su equipo decidió implantar, refiere haber conseguido inserciones completas. Ese resultado debe atribuirse exclusivamente a su propia experiencia clínica; no equivale a una tasa universal ni contradice la existencia de inserciones parciales descritas en la literatura.

«Todos los pacientes de otoesclerosis que hemos querido implantar hemos podido implantar con inserciones completas.»

Dr. Gonzalo Corvera · experiencia clínica personal

El trabajo continúa con audiología y rehabilitación auditiva

La estimulación facial puede manifestarse durante la activación o aparecer después, por lo que el seguimiento audiológico es parte esencial del manejo. La evaluación de sensaciones no auditivas, la revisión de los contactos y el ajuste individualizado de los parámetros de estimulación pueden ayudar a controlar el problema y preservar, en la medida de lo posible, una configuración auditivamente útil.

Esta vigilancia adquiere particular relevancia cuando las imágenes muestran compromiso extenso o cuando existen antecedentes de programación compleja. El objetivo no es únicamente eliminar una respuesta facial, sino encontrar un equilibrio entre comodidad, acceso a la información sonora y continuidad del proceso de rehabilitación.

Para otólogos, audiólogos y especialistas en rehabilitación, la enseñanza es clara: la otoesclerosis avanzada y la fibrosis adquirida requieren un abordaje compartido. La imagen orienta la estrategia, el cirujano individualiza el electrodo y la inserción, y el equipo audiológico acompaña la adaptación posterior.

La complejidad anatómica no debería confundirse con ausencia de alternativas. Cuando se integra evidencia científica, experiencia quirúrgica y seguimiento interdisciplinario, el implante coclear puede representar una oportunidad sólida de rehabilitación para pacientes cuidadosamente seleccionados.

*En el momento de la entrevista no había sido lanzada la serie Nucleus® Nexa™, y es importante aclarar que en este momento actual esta serie tiene los modelos CI1012 y CI1032 con algunos beneficios adicionales.

Vea acá el video del Dr. Corvera

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Referencias

  1. Lam CM, Cornwall HL, Chaudhry A, Muzaffar J, Bance M, Monksfield P. Cochlear Implant Outcomes in Patients With Otosclerosis: A Systematic Review. Otology & Neurotology. 2022;43(7):734–741. DOI: 10.1097/MAO.0000000000003574
  2. Ahmadian D, Young K, Gallego C, Miller M. Cochlear Implantation in Post-Meningitis Deafness: Audiological, Imaging, and Postoperative Outcomes. A Systematic Review With Qualitative Synthesis. Otology & Neurotology. 2024;45(8):840–848. DOI: 10.1097/MAO.0000000000004270
  3. Dutt SN, Mittal AA. Protocol for Evaluation and Management of Hearing Loss After Meningitis. Indian Journal of Otolaryngology and Head & Neck Surgery. 2023;75(Supl. 1):115–120. DOI: 10.1007/s12070-022-03277-w
  4. Tuset MP, Baptiste A, Cyna Gorse F, et al. Facial nerve stimulation in adult cochlear implant recipients with far advanced otosclerosis. Laryngoscope Investigative Otolaryngology. 2023;8(1):220–229. DOI: 10.1002/lio2.984
  5. Kondo M, Vasan K, Jufas NE, Patel NP. Cochlear Implantation in Far Advanced Otosclerosis: A Systematic Review and Meta-Analysis. The Laryngoscope. 2023;133(6):1288–1296. DOI: 10.1002/lary.30386
  6. Seyyedi M, Herrmann BS, Eddington DK, Nadol JB Jr. The pathologic basis of facial nerve stimulation in otosclerosis and multi-channel cochlear implantation. Otology & Neurotology. 2013;34(9):1603–1609. DOI: 10.1097/MAO.0b013e3182979398
  7. D1581371_1-01_ES_Profile_Plus_CI612_Tech_Specs_EMEA_WEB. https://escucharahoraysiempre.com/wp-content/uploads/2026/08/D1581371_1-01_ES_Profile_Plus_CI612_Tech_Specs_EMEA_WEB-1.pdf 
  8. D1572594 1.3 DEC18 Cochlear Nucleus Profile Plus CI632 Technical Specification Sheet EN_WEB. https://escucharahoraysiempre.com/wp-content/uploads/2026/08/D1572594-1.3-DEC18-Cochlear-Nucleus-Profile-Plus-CI632-Technical-Specification-Sheet-EN_WEB.pdf 

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