La historia de Dora: el implante de conducción ósea le permitió “oír como si fuera la primera vez”

Después de ser sorda desde los diez años, a los 50, Dora Analia Ciucio‎ era una candidata perfecta para un implante de conducción ósea Baha®. Conozca cómo su deseo de escuchar las voces de sus hijos y de poder volver a la sociedad se hizo realidad después de su cirugía y rehabilitación.

Dora sabía que su vida era mucho mejor cuando escuchó el tráfico pesado que venía de un lado y de otro al salir a las grandes avenidas de Buenos Aires. Aunque el ruido la irritaba, estaba feliz de poder escucharlo.

Desde los diez años sufrió una pérdida auditiva moderada. Al cumplir 50, empezó ella misma a buscar información en internet y a consultar médicos, pues aún con el uso de audífonos cada vez más potentes no lograba escuchar bien.

“Yo fui donde los médicos y los audiólogos me dijeron que mi solución podría ser un implante y que mi mejor opción era el implante de conducción ósea. Durante toda mi vida no tuve cómo conocer esta realidad, y no me informé porque no tenía las herramientas necesarias ni la ayuda por parte de nadie que tuviera un caso similar”, relató.

Pero Dora finalmente decidió que se estaba perdiendo de mucho. Quería disfrutar de la vida y, con exámenes en mano, se aprestó a buscar ayuda para poder acceder a su implante. Se sentía tranquila, cómoda e informada por el equipo médico y la psicóloga, y apoyada por un grupo con mucha empatía en Cochlear.

Por eso y gracias a su Obra Social (seguro médico en Argentina), fue aprobada la intervención quirúrgica para su implante de conducción ósea Baha®.

Su felicidad fue máxima. Nunca tuvo miedo porque soñaba con escuchar mejor, pues con su nivel de pérdida auditiva, Dora sabía que había dejado de ser ella misma.

“Cada vez salía menos, me aislé, vivía encerrada, porque no podía escuchar”, dijo. “Simplemente te vuelves antisocial”.

La pérdida de audición puede tener un efecto profundamente perjudicial en el bienestar físico y mental de las personas mayores. A pesar que más del 60% de los problemas del oído y la audición en niños menores de 15 años se deben a causas prevenibles, según indica la OMS, generalmente se cree que la audición se pierde más en la tercera edad.

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La implantación

Luego de la cirugía, Dora tuvo que esperar tres meses para la conexión y funcionamiento del dispositivo, un tiempo que le pareció interminable y a la vez corto.

“No me equivoqué: en el momento en que me hacen la conexión, para mi sorpresa, empecé a escuchar al instante… me emociona contarlo. Fue como tocar el cielo con las manos”, recordó.

El siguiente paso fue el cuidado y la higiene del implante. Ella siguió todas las sugerencias con algo de miedo a lo desconocido. Sin embargo, empezó a sentirlo como algo suyo desde el primer momento.

“Lo único que me animaba era la esperanza de volver a oír. Ahora disfruto hablar por teléfono y escuchar música. Si sucede algo fuera de mi casa, puedo percatarme de inmediato, lo que antes no podía hacer. Eso se lo debo al implante”, señaló.

En sus palabras, el audífono que antes tenía, era simplemente un amplificador de ruido y muchas veces no lograba discriminar entre un sonido y otro.

“Esa es la principal diferencia entre un audífono y un implante de conducción ósea: así sabes lo que te dijeron puntualmente, si ese ruido que sentiste es de un metal, un plástico; si alguien se rió, si hay un golpe afuera”, explicó.

Dora ha vuelto a ser feliz y sociable, le tomó tiempo adaptarse completamente a su implante de conducción ósea pero con los cuidados necesarios lo logró. El cambio fue abismal en todos los aspectos, en lo social y lo anímico, pues con el transcurrir de los años estaba encerrándose más en una burbuja, ya que no podía concurrir a ciertos lugares porque no entendía lo que sucedía.

 

“Sabes, solo las pequeñas cosas que puedes escuchar ahora te hacen sentir como si fueras un humano”, dijo Dora. “La primera vez que salí con mi implante a la calle fue sorprendente; escuchaba a los pajaritos y al perro ladrar. Como tenía memoria auditiva, con el implante me sentí renacer y mi objetivo hoy es mejorar mi procesador de sonido Baha® actual”.

 

La decisión correcta

“Al principio los audífonos realmente funcionaron para mí”, afirma Dora. “Pero, al final, con el Baha no hay comparación. Puedo escuchar a mis hijos, salir, estudiar nuevamente y discriminar todos los sonidos. Esa es la palabra: discriminar”, manifestó. “Me perdí mucho. Es una pena que no haya podido hacerlo antes”.

El procesador de sonido Cochlear Baha 4 del que disfruta Dora incluye tecnologías y accesorios inalámbricos que le permiten tener una audición más inteligente en todo lugar y que le ayude a discriminar los sonidos. Sin embargo, ella ya puso su atención en un Baha 5 que le permitiría tener la facilidad de conectarse a través de Bluetooth® a otros dispositivos.

La felicidad de Dora y su independencia recuperada hicieron que la cirugía y rehabilitación valieran la pena. En la actualidad, Dora está estudiando lenguaje de señas porque le interesa trabajar con personas que sufren esta dolencia y brindarles ayuda.

“Para mí es muy importante que otros lo sepan, porque me enteré de todo muy tarde. Que las personas tengan el conocimiento de que no son la excepción, que no están solos y que somos muchos porque también merecen el presente que yo tengo ahora”, dice emocionada.

Dora agradece a Cochlear y a la tecnología que hizo posible su propio milagro: “vamos a seguir por más: todas las personas con hipoacusia merecen saber que sí pueden escuchar, es algo que tenemos al alcance de la mano y que vamos a ayudarles a buscarlo”.

Tenga en cuenta

La información en esta guía es solo para fines educativos y no tiene la intención de diagnosticar, prescribir tratamiento o reemplazar el consejo médico. Consulte a su médico o profesional de la salud sobre los tratamientos para la pérdida de la audición. Ellos podrán asesorar sobre una solución adecuada para su condición de pérdida auditiva. Todos los productos deben usarse solo según las indicaciones de su médico o profesional de la salud. No todos los productos están disponibles en todos los países. Por favor, póngase en contacto con su representante local de Cochlear™.